¿Sexo, palabras y Rock&Roll? No, más bien mala praxis periodística

Escrito por pabloripolles 27-10-2014 en ciencia. Comentarios (9)

Me llamo Pablo Ripollés y soy investigador pre-doctoral en el Grupo de Cognición y Plasticidad Cerebral de la Universidad de Barcelona y el IDIBELL. En su edición del viernes 24 de Octubre, La Vanguardia publicó una noticia sobre un estudio del cual soy primer autor. Nuestro trabajo, publicado el jueves 23 de octubre en la revista Current Biology, lleva por nombre "The role of reward in word-learning and its implications for language acquisition" (algo así como "El rol de la recompensa en el aprendizaje de palabras y sus implicaciones en la adquisición del lenguaje". Cuál fue mi sorpresa cuando vi que el título de la noticia publicado por La Vanguardia, tanto en su versión on-line como escrita, era "Aprender palabras produce el mismo efecto que el sexo". 

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¿Por qué entonces La Vanguardia publica una noticia con un título tan sensacionalista y alejado de la realidad? Peor aún, ¿por qué antes de publicarlo no se pone en contacto ni conmigo ni con ninguno de los co-autores del estudio? Muy sencillo, los redactores de La Vanguardia (y digo redactores porque el artículo no va firmado) copiaron la noticia de la nota de prensa que publicaron tanto la Universidad de Barcelona como el IDIBELL. No tengo nada en contra de que se copie una nota de prensa (para eso se hacen, después de todo), pero espero que si se va a copiar, al menos se haga bien. La nota de prensa original llevaba por título "El placer de conocer el significado de las palabras". ¿Notan la diferencia? Además de cambiar el título original por uno que banaliza, descontextualiza y manipula los resultados de nuestro estudio los redactores de La Vanguardia (una vez más hago hincapié, sin consultar a ninguno de los co-autores) decidieron directamente inventarse parte de nuestros resultados. Así, en la noticia se afirmaba "Aprender da placer, pero es que además, las personas que sienten con más intensidad aprenden rápido. Esta es otra de las conclusiones del estudio". No, para nada. Absolutamente falso. En todo caso, lo que también mostramos en nuestro estudio es que las personas con mejores "caminos" materia blanca en el estriado ventral (las vías que llevan la información a esta área) eran capaces de aprender mayor número de palabras.

Tal y como vi la noticia on-line, contacté con la redacción de La Vanguardia y les comuniqué mi descontento con el título hipersensacionalista y con los errores en su contenido. Eliminaron de la noticia on-line la parte que se habían inventado. Sin embargo siguieron insistiendo en dejar en el título todo el tema sexual: "Aprender nuevas palabras activa las mismas áreas cerebrales que el sexo". Les pedí, que se dejasen de tonterías y que directamente retirasen el artículo por sensacionalista, erróneo y manipulador. A día de hoy aun estoy esperando respuesta suya. De hecho, le envíe esta carta tanto al defensor del lector como a la seccion de cartas al director de La Vanguardia, sin respuesta, claro. De todas maneras, mis quejas no llegaron a tiempo: varios medios extranjeros, citando a La Vanguardia, estaban ya publicando que científicos españoles habían descubierto que aprender palabras tiene el mismo efecto que el sexo. Contacté con varios de esos medios y conseguí hacerles ver que ése no era el resultado de nuestro estudio. Me hicieron caso (al menos los de The Local) y cambiaron sus titulares, pero una vez más llegué tarde. Es lo que tiene Internet. La noticia fue copiada de un medio extranjero on-line a otro (Daily Mail  y Russia Today, por ejemplo) y curiosamente, en un efecto rebote, diversos medios españoles copiaron la noticia a su vez desde los medios extranjeros (vease Telecinco, Cuatro o La Gaceta, que copiaron directamente de Russia Today). Se cierra el círculo. Bravo por todos los medios que han copiado la copia de la noticia falsa y no han contrastado nada. A día de hoy por la noche (27 de Octubre) en muchos medios se puede encontrar, como válida, una noticia que apoya unas conclusiones paridas, no fruto del rigor científico, sino de un delirio periodístico. El daño ya está hecho. 

Se preguntaran ustedes por qué estoy tan cabreado. En una época en la que los recortes están destrozando la ciencia, nos ha costado horrores tirar este estudio adelante. De hecho, tuve que irme a Alemania para poder realizar el experimento ya que aquí no contábamos con los recursos para llevarlo a cabo. Después de 2 años y medio, veo que el trabajo de mucha gente ha quedado destrozado y falseado por la falta de rigor periodístico. Entiendo que en el mundo acelerado en el que vivimos se busquen titulares estridentes, que llamen la atención del lector que está (a toda prisa) buscando algo que consumir mientras va en el metro. Pero, ¿es necesario mentir?¿Donde ha quedado aquello de contrastar una noticia? Si los redactores de La Vanguardia tenían dudas al respecto, podrían haberse leído nuestro trabajo. O podrían habernos contactado. En cambio, tiraron por la vía fácil: titular sensacionalista y a esperar la lluvia de visitas. ¿Y el resto de medios?¿Es que ya nadie contrasta nada? Y mientras, nuestro estudio, nuestro rigor científico, directamente al retrete. Y me pregunto, ¿cuál es el mensaje que le llega al ciudadano que lee esta noticia? Pues que se está tirando su dinero en un estudio que huele más a pseudociencia que a otra cosa. No lo digo yo, lo dicen estos mismos ciudadanos que en los comentarios de la noticia (y en otros foros de internet) dejaron patente su descontento. Y aquí es donde mi indignación llega a cotas máximas. Como científico (o proyecto de científico) tengo una responsabilidad con mis conciudadanos. Cobro un dinero público, un dinero que es de todos y mi responsabilidad es realizar estudios con rigor y, si tengo la suerte de que sean de interés general, que esos resultados lleguen de una manera coherente y verídica a las personas con cuyos impuestos se paga mi sueldo. La gente tiene derecho a saber en qué se gasta su dinero. Titulares como éste solo ayudan a prolongar la creencia que la ciencia básica no sirve de nada. Que investigamos cualquier cosa, cualquier chorrada. No, no es así. Sirve de mucho. Y ya lo veremos de aquí a diez años cuando los recortes en ciencia básica hayan impedido cualquier avance tecnológico de renombre en nuestro país. En nuestro estudio nosotros demostramos, por primera vez, que los circuitos de recompensa y motivación son capaces de trabajar conjuntamente con los de aprendizaje de nuevas palabras. Aplicaciones actuales: cero. En un futuro: no lo sabemos. Esa es la gracia de la ciencia básica, se empieza por algo pequeño y poco a poco, con los años se llega a algo más grande. Nosotros esperamos que algún día se puedan usar estas áreas de recompensa para ayudar a personas con déficits de lenguaje. Y esto solo lo sabremos de una manera: investigando, investigando e investigando. 

No voy a tolerar que la falta de ganas de hacer un periodismo de calidad, destruya un trabajo serio y envíe el mensaje al contribuyente de que la ciencia básica es la risa. De que acabamos de demostrar que la próxima vez que la parienta te pida guerra, mejor sácale el diccionario y enséñale alemán.  Porque ese es el mensaje que veladamente se envía a los lectores. Y el que les debería llegar es otro: que la única ciencia mala, es la que no se hace. Con esta carta abierta intento cumplir con mi responsabilidad como investigador. La pregunta es ¿saben los redactores de La Vanguardia y del resto de medios cuál es su responsabilidad como periodistas?

PD: La nota de prensa oficial

 http://www.ub.edu/web/ub/es/menu_eines/noticies/2014/10/063.html

PDD: El link al artículo científico

 http://www.cell.com/current-biology/abstract/S0960-9822(14)01207-X